Crítica de "Un dios Salvaje" (2011) de Román Polanski

Polanski siempre sorprende. Es de los pocos cineastas en activo que realiza películas arriesgadas, muy alejadas de los clichés del cine de consumo más rutinario. Para un cinéfilo gourmet es un estilo muy de agradecer.
No es la primera vez que una obra de teatro es adaptada al cine creando una atmósfera claustrofóbica, malsana, enfermiza. En Un dios salvaje pone en evidencia la falsedad del concepto políticamente correcto con el que ciertas personas pretenden aparecer ante el prójimo con una aureola de persona comprometida, preocupada por los problemas del presente, y además como un ser dialogante, civilizado.
Pero la realidad es siempre ocultada por esa falsa bondad, ese buenismo ficticio con el que muchos se recubren. La miseria humana interior de la obra de Yasmina Reza (París, 1 de mayo de 1959, escritora francesa de ascendencia judía (algo muy habitual en los medios literarios, cinematográficos o teatrales actuales, recordemos aquella parodia del musical Spamalot de los Monty Python), padre medio iraní medio ruso, madre húngara.
Yasmina recibió en el 2000 el Gran premio del teatro de la Academia francesa, en reconocimiento a toda la carrera dramática de la autora. En 2009 rodó su primera película, Chicas, con Carmen Maura como protagonista.
La presente obra Le dieu du carnage, 2007, fue estrenada con dirección de la autora en el Théâtre Antoine de París en 2008, con los actores Isabelle Huppert, André Marcon, Valérie Bonneton y Eric Elmosnino. En España se estrenó ese mismo año con el título de Un dios salvaje (traducción del texto de Jordi Galcerán) con Pere Ponce, Aitana Sánchez Gijón, Maribel Verdú y Antonio Molero.
Lo mejor de la adaptación de Polanski es el cuarteto protagonista que incluso está superior que en otras ocasiones.
Jodie Foster, Kate Winslet, Christoph Waltz, John C. Reilly ganan 100 enteros en su versión original como suele ser habitual por otro lado porque el doblaje les priva de su personalidad y de su fuerza interpretativa.

Waltz en su papel de ejecutivo, un picapleitos con pocos escrúpulos que vive pegado al móvil, Winslet en la típica ama de casa tradicional, Reilly el “troglodita”, es decir el hombre al que no le importa la incorrección política y Foster su esposa, preocupada por causas solidarias de tribus negras a las que no conoce de nada para aliviar así su mala conciencia blanca.
El punto de partida parece trivial (una pelea infantil de niños pandilleros, y la posterior discusión de los padres falsamente “civilizados”) pero el director de El cuchillo en el agua (1962), Repulsión (1965), Callejón sin salida (1966), El quimérico inquilino (1976), La muerte y la doncella (1994) y El escritor (2010) sabe conciliar el mundo de su autora con el suyo propio.
Un mundo en donde la sordidez en un principio oculta acaba por aflorar, poniéndose en evidencia. El ambiente, que ya hemos adjetivado como claustrofóbico, emerge con fuerza.
El tiempo real se iguala al tiempo fílmico. El montaje no alarga ni reduce los hechos que se cuentan aunque en realidad lo que se cuenta es nimio. Son los sentimientos que se esconden con la máscara de la hipocresía lo que emerge y estalla. Los personajes se desnudan, no físicamente sino anímamente. Quedan indefensos con sus pequeñeces y sus esclavitudes.
Polanski es certero como un bisturí analizando concienzudamente sus contradicciones. Un buen ejemplo de teatro adaptado al cine en donde se evita esa falsa traslación al medio con inútiles secuencias que pretenden dar dinamismo a la trama. El autor polaco prefiere la claustrofobia del lugar cerrado y la austeridad narrativa. El filme es más complejo de lo que parece y su maestría queda fuera de toda duda.


Salvador Sáinz
salvadorsainz@diariodecine.es

 

Un dios salvaje. Título original: Carnage. Dirección: Roman Polanski. Países: Francia, Alemania, Polonia y España. Año: 2011. Duración: 79 min. Género: Comedia dramática. Interpretación: Jodie Foster, Kate Winslet, Christoph Waltz, John C. Reilly. Guion: Roman Polanski y Yasmina Reza; basado en la obra homónima de Yasmina Reza. Producción: Saïd Ben Saïd y Oliver Berben. Música: Alexandre Desplat. Fotografía: Pawel Edelman. Montaje: Hervé de Luze. Diseño de producción: Dean Tavoularis. Vestuario: Milena Canonero. Distribuidora: Alta Classics. Estreno en España: 18 Noviembre 2011.

En la foto: John C. Reilly, Jodie Foster, Roman Polanski, Christopher Waltz y Kate Winslet.

A la izquierda vemos una imagen de los actores que representaron la obra en España. Pere Ponce, Aitana Sánchez Gijón, Maribel Verdú y Antonio Molero