ICH UND DIE KAISERIN (1933)


ICH UND DIE KAISERIN. Año: 1933. País: Alemania. Director: Friedrich Hollaender. Reparto: Lilian Harvey (Juliette), Mady Christians (Emperatriz), Conrad Veidt (Marqués de Pontignac), Heinz Rühmann (Didier), Friedel Schuster (Annabel), Hubert von Meyerinck (Flügeladjutant), Julius Falkenstein (Offenbach), Paul Morgan (Erfinder des Fahrrades), Hans Hermann Schaufuß (Doctor), Käte Kühl (Marianne), Heinrich Gretler (Sanitäter). Guionistas: Paul Frank, Robert Liebmann, Walter Reisch. Argumento: Felix Salten. Música: Franz Waxman. Fotografía: Friedl Behn-Grund. Productor: Erich Pommer para Universum Film (UFA). Duración: 82 minutos. Musical, opereta.

Ich und die Kaiserin, yo y la emperatriz.  Nos encontramos ante una clásica comedia musical del cine alemán que se vio truncada la continuidad al advenimiento del nacional socialismo al poder. Su director es Frederick Hollaender (n. Londres; 18 de octubre de 1896 - f. Múnich; 18 de enero de 1976) un importante compositor de música cinematográfica nacido en Alemania. Su nombre verdadero era Friedrich Holländer y era hijo del compositor de operetas Viktor Holländer, cambiándolo al emigrar a Estados Unidos huyendo del Nazismo.
En 1930, Hollander triunfó con la partitura de la mítica El ángel azul de Josef von Sternberg, la película que lanzó a la fama a Marlene Dietrich. La canción Ich bin von Kopf bis Fuß auf Liebe eingestellt (Enamorada de la cabeza a los pies) alcanzó gran popularidad.
En los Estados Unidos, Hollander compuso la música de la mítica película de culto Los 5000 dedos del Doctor T (1953), así como varios títulos de Billy Wilder como Berlín Occidente y Sabrina.

La película que nos ocupa está basada en un equívoco, una peluquera de la emperatriz le quita una liga para presumir y se ve metida en un equívoco de índole sentimental. Nos encontramos con dos galanes de pedigrí. El papel cómico recae una vez más en Heinz Rühmann, actor todo terreno, que supo eludir los embates nazis comportándose de forma discreta sin comprometerse con el partido y sobreviviendo a su posterio debacle.
No obstante Conrad Veidt fue declarado persona non grata con las siguientes palabras:  Conrad Veidt ha sido recompensado por esta traición a su patria, con el elogio del pueblo judío. Por ello ya no es humanamente digno de que ni tan sólo un dedo se mueva en Alemania para alabarle.
Conrad Veidt (Hans Walter Konrad Veidt) (Berlín, 22 de enero de 1893 - Hollywood, 3 de abril de 1943), actor alemán, conocido hoy sobre todo por sus interpretaciones en películas como El gabinete del Doctor Caligari (1920) y Casablanca (1942). Resulta chocante verle como galán acostumbrado a sus papeles de villano como el malvado visir de El ladrón de Bagdad (1940), de Michael Powell, con Sabú. Desgraciadamente se malogró el 3 de abril de 1943 a causa de un infarto mientras jugaba golf en Los Ángeles.
Pero la políglota Lilian Harvey fue la estrella indiscutible de este espectáculo. Estaba en el cénit de su carrera. Excelente actriz de comedia, cantante y bailarina era capaz de seducir al público sin grandes esfuerzos.
Tal vez moleste la tendencia de mostrar ambientes imperiales como centro argumental, aunque el argumento es lo suficientemente sarcástico para convencernos. Hollander es mejor compositor que realizador cinematográfica, pero desgraciadamente su labor quedó truncada y en su nuevo país ya no fue jamás el mismo.
Yo y la emperatriz queda como ejemplo de una Alemania que quiso ser y no pudo, un país alegre y libre mientras negros nubarrones se cernían sobre el cielo de un país que se hundió en la barbarie más irracional.
La película supone algo así como los últimos destellos de una alegría imposible, el anhelo de un país que quiso ser feliz pero no le dejaron serlo. Una triste realidad a pesar de su alegre puesta en escena. Algo triste y conmovedor a la vez.

Salvador Sáinz

MOI ET L'IMPERATRICE (1933)

La opereta alemana no podía faltar, según costumbre de la época, una versión francófona con el popular Charles Boyer como galán. No podía ser menos. La políglota Lilian Harvey repitió el papel de la peluquera de la emperatriz, reutilizando los decorados de la versión alemana.
Naturalmente este celuloide a dia de hoy permanece invisible y un manto de silencio lo cubre en su totalidad.
Resulta frustrante todas esas lagunas en una filmografía, en este caso la de Lilian Harvey que al parecer ha sido olvidada y que es motivo de datos confusos como presentar sus películas como si fuesen del Tercer Reich cuando pertenecen a la República de Weimar. Adolf Hitler accedió al pode en 1933, año en que se estrenó esta opereta, y la carrera de Harvey se vio muy perjudicada perdiendo todas sus posesiones y la nacionalidad alemana viéndose obligada a exiliarse.
Es muy triste tanta desinformación y ese vacío en una carrera que en su día gozó de gran popularidad y que en la actualidad son piezas muy valiosas apra los cinéfilos de las nuevas generaciones que no conocieron en vida a esta gran figura del mundo del espectáculo.


MOI ET L'IMPERATRICE. Año: 1933. País: Alemania. Directores: Friedrich Hollaender, Paul Martin. Reparto: Lilian Harvey (Juliette), Charles Boyer, Pierre Brasseur (Didier), Danièle Brégis, Julien Carette (Le médecin-major),Renée Devilder, Nilda Duplessy, Michel Duran,Jacques Ehrem,Julius Falkenstein, Fernand Frey, Pierre Stéphen. Letras: Jean Boyer.